De Huesca al mundo vendiendo disfraces

Hace siete años, dos amigos de Huesca, cansados de su día a día en el trabajo, decidieron juntarse para emprender y montar una tienda “online”. Tras escuchar diferentes experiencias y realizar varios estudios de mercado, llegaron a la conclusión de que los disfraces era un sector muy interesante todavía por explotar. 

De Huesca al mundo vendiendo disfraces

De esta manera, los oscenses Toño Escartín y Carlos Larraz se lanzaron a la aventura y montaron Funidelia, una empresa de venta “online” de disfraces que recientemente ha recibido el premio “Pyme del Año”, impulsado por la Cámara de Comercio de Zaragoza y Banco Santander, lo que “es algo que gusta” aunque nunca lo habían buscado porque “siempre hemos estado en nuestra burbuja”, cuenta Escartín, el director de negocio, a Efe.

Funidelia está hoy presente en 32 países de Europa, Asia y América; tiene personal atendiendo en catorce idiomas diferentes y posee cuatro almacenes repartidos por Europa en los que guardan los 60.000 referentes de su catálogo para luego enviarlos a los clientes, en su mayoría extranjeros, ya que las exportaciones superan el 80 % de las ventas.

Sin embargo, el origen de esta compañía es mucho más modesto.

En 2011, Escartín y Larraz contactaron con una empresa de Huesca, “la tienda de disfraces de toda la vida”, que les apoyó dejándoles subir su catálogo, presentándoles a proveedores y habilitándoles un espacio para trabajar.

De esa tienda de Huesca Funidelia se ha mudado a una amplia oficina en pleno centro de Zaragoza en la que unas 60 personas gestionan la web rodeados de máscaras y muñecos de “Star Wars”, “Spiderman” y otros seres animados, aunque inmersos en “análisis de datos y matemáticas”, básico, a juicio del fundador, para que funcione el negocio.

La juventud reina en la sede de la compañía, lo que implica que “la mayor parte de los trabajadores no tienen experiencia previa”, reconoce Escartín, quien ve esto como una ventaja porque les permite tener perfiles “con muchas ganas, con mucha iniciativa y con ideas frescas” que “remen en una misma dirección” para conseguir la meta principal de la empresa: crecer.

En el último ejercicio, Funidelia abrió web en catorce países nuevos e incrementó un 67 % su facturación, una cifra algo menor a la de otros años, para asentar un “crecimiento sostenible”.

El “secreto” de su éxito, insiste uno de sus fundadores, consiste en fijarse “objetivos muy ambiciosos” cada año y que toda la plantilla trabaje con ese objetivo en mente, a lo que hay que sumar el medio millón de euros que invirtieron en innovación en el ejercicio pasado.

Esta apuesta, explica Escartín, viene por la necesidad de “estar constantemente reinventando la manera de aproximarnos a los problemas” de este sector tradicional que “hay que atacar desde la innovación”.

La estacionalidad es uno de los principales problemas que afronta el sector, ya que alrededor del 50 % de las ventas de Funidelia se producen en Carnaval, cuando alcanzan los 22.000 pedidos en un día (este año esperan llegar a los 40.000), frente a los 1.000  diarios que gestionan en “temporada baja”.

También son muchos los niños que quieren ser Papá Noel por un día y, por eso, diciembre se convierte en otro de los meses clave en este negocio, junto con Halloween, que va aumentando en importancia conforme la empresa entra en mercados donde esta fiesta está más asentada.

Hay algunos disfraces que no pueden faltar nunca en los almacenes, como son los personajes de “Star Wars”, los dibujos animados o, este año, el mono rojo y la careta de Dalí con los que los atracadores de “La Casa de Papel” asaltaron la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre en la televisión.

Funidelia vende también artículos para decoración de fiesta y, desde este año, productos de “merchandising”

A esto hay que sumar que la compañía está empezando a fabricar sus propios disfraces, lo que el responsable de negocio ve como “una buena manera de defendernos de la competencia” porque, en definitiva, el producto “no lo puede tener nadie más”.

Cara al futuro, además de crear sus propios “Pitufos” o fantasmas de “PacMan”, Funidelia se prepara para optimizar su departamento de marketing y la gestión de los números con vistas al objetivo final que les ha caracterizado desde su fundación: crecer y crecer.

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