Los diez errores más comunes a la hora de emprender

La profesora de marketing y directora de cursos de EOI Business School, Silvia Mazzoli, quien además se dedica al asesoramiento de emprendedores, ha explicado cuáles son los diez errores más comunes a la hora de comenzar un proyecto.

La profesora del EOI y asesora de emprendedores, Silvia Mazzoli.La profesora del EOI y asesora de emprendedores, Silvia Mazzoli.

Durante una conferencia en el IV Foro de Activación del Empleo y la XI Feria de Empleo para Personas con Discapacidad, dos eventos celebrados conjuntamente en el IFEMA y organizados por la Comunidad de Madrid, Mazzoli ha lanzado la siguiente pregunta: ¿todo el mundo puede emprender?.

1-No tener madera para emprender

En principio sí, pero hay que tener madera de emprender”, ha señalado la profesora del EOI, quien ha asegurado que una actitud basada en “el trabajo duro, la tenacidad, el optimismo” y la “obsesión” por el proyecto,  es la base de “todo lo demás”, y ha puesto como ejemplo a aquellos emprendedores del  ‘coworking’ del EOI que”abrían y cerraban” todos los días el centro,  de modo que, incluso, “el guardia les tenía que echar” dado las horas que estaban trabajando.

Es un componente imprescindible de cualquier proyecto emprendedor”, ha indicado, al tiempo que ha advertido de que todos los que están pensando emprender deben ser conscientes de “la montaña rusa emocional” que supone embarcarse en proyecto desde cero.

2-No estudiar el mercado

El segundo error que se debe evitar es “lanzarse al mercado antes de haber validado adecuadamente las hipótesis del negocio”, dado que las ideas por si solas, aunque puedan parecer provechosas e innovadoras, “no valen nada” si detrás no existe una tracción que las avale y las haga viable económicamente.

“Lo más importante es ir poco a poco, progresivamente”, empezando primeramente con “un prototipo”, un producto “mínimamente viable” y con tantear el mercado y testar, el cual, si da señales de funcionar, se hace crecer de manera paulatina.

En este sentido, y en esta fase del proyecto, el mantra para todo emprendedor según Mazzoli debe ser “crea, mide y aprende”.

3-Ignorar al consumidor

El emprendedor también debe evitar a toda costa “ignorar al consumidor” y pensar que su producto es comercialmente factible solamente porque ha recibido la aprobación de su entorno.

Hay que ver el ‘feedback’ en el mercado real”, para lo cual existen una serie de herramientas, como el “mapa de la empatía”, que sirve para reconocer a los clientes y ver cuáles son sus necesidades y demandas. Esto se puede hacer mediante encuestas y entrevistas.

El segundo mecanismo es el “lienzo de la propuesta de valor”, que sirve para, en grosso modo, describir los beneficios que un cliente puede esperar del productos o servicio.

4-Asociarse con cualquiera

Respecto a los socios, la asesora de emprendedores ha recomendado “no asociarse con cualquiera”, lo cual supone una cuestión que, ni mucho menos, debe subestimarse y “tomarse a la ligera”.

“Si hay dos personas, por ejemplo, uno tiene que tener el 51%, sino se paraliza la empresa y alguien debe tomar las decisiones finales e importantes”, y en el caso de que el número de socios sea elevado, uno de ellos siempre debe disponer de un mayoría respecto a los demás, un proporción que se estima en base al esfuerzo que dedica y el valor que aporta cada socio a la empresa.

Para evitar posibles roces entre socios por el reparto de la propiedad, Mazzoli ha recomendado la redacción por parte de un abogado de un pacto de socios, en el que se incluyan “las clausulas que regulan las relaciones entre socios”.

5-Emprender en solitario

Otro error es tratar de emprender en solitario, pues nadie es capaz de hacer todo lo que el devenir de una empresa exige, por lo que “también es un arte rodearse de personas, de un equipo”.

Si no se es capaz de formar equipo, una probabilidad es “engatusar” a alguien con espíritu emprendedor, dado que el mundo del emprendimiento traspasa un momento “boyante” -Mazzoli ha evitado referirse a una burbuja, aunque ha reconocido los síntomas- en el que se puede conocer a multitud de posibles socios o aliados en programas de aceleración, incubación, premios o jornadas.

“Al principio se trabaja gratis, por lo que hay que saber ilusionar“, ha dicho la profesora de EOI, quien ha asegurado que además del equipo, la empresa debe tener bien cubierta la parte de negocio, de tecnologías (disponer de página web, por ejemplo) y el marketing si desea prosperar.

6-Pensar que el dinero lo es todo

Hay quien piensa que el dinero lo es todo a la hora de montar una empresa, pero se equivocan, o eso es lo que ha señalado la asesora de emprendedores durante su intervención.

Cuidado con el mito del dinero”, ha advertido, aunque también ha explicado que, si un proyecto no puede despegar ante la falta de recursos financieros, siempre vitales, de los socios, “si tienes un buen equipo y un buen proyecto, hoy en día encuentras la financiación“, una cuestión que se tercia más complicada en solitario.

Asimismo, los hay que no buscan solamente financiación, sino que quien ejerce de prestamista también se vincule directamente con el proyecto aportando contactos, abriendo puertas en el  sector de operación, o ayudando en la gestión de la empresa.

7-No vigilar el flujo de dinero en caja

Mazzoli ha apuntado que una equivocación es no vigilar el dinero en caja, pues “facturar no es lo mismo que cobrar”, y sin dinero en la caja, es difícil “mantenerse a flote”.

Para asegurar el flujo de caja, ha recomendado pensar de manera “pesimista” para vigilar este tráfico.

Por otro lado está el descuido en la gestión de facturas, un campo en el que los emprendedores “a veces son un desastre”.

El descuido del marketing también conduce a equívoco, pues es “estratégico” para la consolidación de la marca y, ante la falta de recursos para publicitarse en todos los canales, la mejor opción es estar el que mejor funciona y apostar por él.

8-Descuidar el marketing

La falta de capacidad de vender viene relacionado con la escasez de marketing,  y el emprender debe ser consciente de que, al final, “tiene que ser el primer vendedor de su propia empresa”.

9-Obsesionarse con los competidores

Obsesionarse con los competidores y comprenderlos en sentido peyorativo es un desacierto.

Hay “emprendedores que se vienen abajo porque después de investigar descubren que tienen un competidor, con más recursos, más experiencia, etc… y entonces deciden dejarlo”, ha explicado Mazzoli.

“Pero existe algo que se llama diferenciación: darle una vuelta para un segmento distinto”, además, la presencia de competencia, debe observarse desde un arista positivo pues en síntoma de que “hay mercado” y, con la cual, incluso, se pueden establecer alianzas y colaboraciones.

10-Dormirse en los laureles

Por último, un error de los emprendedores consolidados es “dormirse en los laureles”.

El emprendedor tiene la obligación de estar “formado, atento, y ser inquieto” para ser consciente de las variaciones que se producen en el mercado, que no debe considerarse como un ente estático, de modo que quien no esté preparado para estos cambios y fluctuaciones, no será capaz de seguir compitiendo.

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