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Covadonga Fernández

Blog de Covadonga Fernández, periodista, ha desarrollado su labor profesional en Grupo Z, ABC, y Telemadrid, televisión de la que fue presidenta. Consultora de comunicación, es fundadora de https://www.olechain.com/ (el sitio para participar en los procesos que están cambiando el mundo). Corresponsal en España de Criptonoticias.

El año de la robótica, las tecnologías ponibles y la nanotecnología

Juegos.

El uso de la lógica de los juegos en entornos que no son lúdicos, con la finalidad de hacerlos más atractivos, es una práctica que se utiliza cada vez más en los departamentos comerciales de las empresas con la intención de fidelizar clientes y motivar y desarrollar nuevas competencias entre los empleados de las empresas. También tienen un uso muy extendido en el ámbito de la educación. Por ejemplo, Duolingo, una aplicación para aprender idiomas jugando. Otros casos de éxito son los que utilizan Adidas, Nike o BBVA para consolidar clientes.

Laboratorios/Fábrica.

Espacios donde se producen objetos físicos a escala personal o local mediante máquinas controladas por ordenadores. El nombre lo inventó Neil Gershenfeld hace más de diez años. El actual y entonces director del Center for Bits and Atoms del MIT sostenía que la única manera de paliar el desastre económico y ecológico de la producción global sería poner en marcha una revolución digital. Cómo? Utilizando el ordenador personal para la fabricación personal. En la actualidad existe una red internacional de laboratorios/fábrica repartidos por los cinco continentes. En España, de momento, están localizados en Sitges, Valencia, Toledo, Sevilla, Madrid, León, Bermeo, Coruña y Barcelona. El de la ciudad catalana es uno de los referentes en el mundo.

Makers.

El movimiento Maker está inspirado en el “hágalo usted mismo” que difundían las revistas norteamericanas de tecnología de los años 50. La principal diferencia entre los “hacedores de cosas” de entonces y los de ahora está en las herramientas digitales. El ordenador de hoy es el martillo de ayer. Los makers fabrican prototipos de productos y objetos sin moverse de su casa.

Chris Anderson, editor de la prestigiosa revista tecnológica Wired, bautizó este movimiento como la nueva revolución industrial. En su libro “Makers: La nueva revolución industrial”, argumenta que dentro de pocos años, las impresoras 3D estarán en los hogares de todo el mundo y que este hecho sentará las bases de un nuevo modelo de producción personal.

El escritor estadounidense Alvin Toffler vaticinó esta “revolución industrial” en su obra “La tercera ola”. En este libro, uno de los más vendidos en el mundo, Toffler acuñó el término “prosumidor”, la suma de consumidor y productor.

El escritor sostenía que los consumidores acabarían saturados de los productos fabricados en masa y que si las empresas querían seguir ganando dinero tendrían que emprender un nuevo proceso de fabricación personalizada masiva, en la que deberían implicar a los consumidores, transformándose así en “prosumidores”.

Nanotecnología.

Desde hace años viene hablándose de la nanotecnología como la revolución científica tecnológica más importante de la humanidad. Sus aplicaciones son infinitas. Pinturas mucho más resistentes para los automóviles, tejidos que no se manchan, embases para alimentos más livianos y resistentes a las bacterias o el uso de nanopartículas de hierro para descontaminar el agua. Pero sin duda, es en la nanomedicina donde se esperan grandes avances y logros en la cura de enfermedades. Una de las potenciales aplicaciones es el diseño de nanorobots que puedan moverse por el cuerpo y destruir las células cancerígenas. La nanotecnología ha dado lugar a nuevos materiales, como el grafeno, el material con el que se están fabricando los móviles que vienen. La nueva generación de smartphones diseñados con este material nos permitirá adaptarlos al formato que deseemos y cargar su batería en segundos.

Olores.

Pocas cosas existen más evocadoras que el aroma para reencontrarse con el tiempo perdido, como bien dejó escrito Marcel Proust. Eso debió de pensar David Edwards, profesor de la Universidad de Harvard y fundador de Le Laboratoire, el centro experimental donde se ha creado un teléfono que se comunica con aromas. Se llama Ophone y permitirá enviar y recibir hasta 300.000 olores únicos. Si todo va bien, podría empezar a comercializarse en primavera. El envío y recepción de olores a través de mensajería móvil es algo en lo que se lleva investigando desde hace años y que siempre ha generado una gran curiosidad en la comunidad tecnológica. Además del Ophone, existen otros precedentes, como es el caso del dispositivo de fabricación japonesa Scentee, desarrollado por Mixed Reality. Precisamente, de la mano de esta compañía, el restaurante español Mugaritz, uno de los grandes de la gastronomía mundial, presentó en el Madrid-Fusión del año pasado una aplicación que permite oler los platos que se cocinan. Sin duda, estamos ante una potente herramienta de marketing y como tal lo han visto algunas compañías. La estadounidense Oscar Mayer lanzó el año pasado un dispositivo que conectado al iPhone te despertaba con olor a tocino al sonar el despertador.

Ponibles.

Está previsto que las tecnologías que se llevan puestas, las conocidas como “wearables”, vendan 30,9 millones de objetos este año, un 61% más que el pasado. Son las cifras que maneja la Asociación de Electrónicas de Consumo de Estados Unidos (CEA). Las tecnologías ponibles más extendidas son los relojes, brazaletes o pulseras que miden parámetros biológicos y ayudan a controlar la salud. Entre las más sofisticadas se encuentran los microchips del tamaño de un grano de arroz que se insertan en el cuerpo humano y que permiten, desde almacenar historiales médicos, pagar en establecimientos o abrir puertas sin necesidad de contraseñas.

Robótica.

El primer ministro japonés, Shinzo Abe, anunció hace unos días en el Parlamento que este es el año de la revolución de los robots en su país. En cinco años, de aquí a 2020, el Ejecutivo nipón prevé invertir 20.000 millones de dólares en el desarrollo de esta industria. El envejecimiento de la población japonesa, donde uno de cada cuatro ciudadanos tiene más de 65 años, es el principal motivo de esta apuesta tan decidida por la robótica. Durante el pasado año, este sector se convirtió en uno de los más atractivos para invertir. De hecho el fondo europeo de inversiones Robo-Stox Global Robotics and Automatión obtuvo una rentabilidad del 7,28% en 2014 y del 181,84 en los últimos cinco años. Según la Federación Internacional de Robótica, el año pasado se vendieron más de 200.000 robots para usos industriales, lo que supuso un incremento del 12% respecto al año anterior. No obstante, donde más se espera que crezca este mercado es en los hogares. Los más comunes serán en formato aspiradora, cortacéspedes o como asistentes para personas mayores. En California, un hotel ya utiliza un robot mayordomo para atender a sus clientes. También se espera que Intel y Jibo saquen en breve sus asistentes personales al mercado

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