"Instituto Europeo para el Emprendimiento"

Instituto Europeo para el Emprendimiento

Espacio dedicado a la reflexión sobre el espíritu emprendedor elaborado por los integrantes del Instituto Europeo para el Emprendimiento

¿Cómo abordar la economía colaborativa en una economía de mercado?

Por Francisco Martínez Delgado – Managing Director at European Institute for Entrepeneurship

La sociedad marginal de coste cero, de la que hablamos en este blog hace algunos meses, responde a la idea de que gracias a las nuevas tecnologías aparecen formas nuevas de aportar valor a la sociedad que no están relacionadas directamente con el dinero o en su caso con una reducción del coste que supone un cambio absoluto en la forma de entender la economía.

En este sentido cabe plantearse cuál de las dos siguientes preguntas es la correcta: ¿Cuánto dinero genera Wikipedia al año? O ¿Cuánto valor sustrae Wikipedia al año de la economía de mercado? Ambas preguntas las plantea Paul Mason, que contesta a la segunda diciendo que se estima que dicho valor son tres billones de dólares.

El ejemplo de Wikipedia es uno de otros muchos donde la economía colaborativa está causando verdaderos shocks en la economía de mercado e.g. iTunes vs Spotify.

Para responder a la pregunta que planteamos en este post hay que tener en cuenta que el momento en el que comienza a irrumpir la economía colaborativa es un momento donde el capitalismo viene de sufrir la mayor crisis de su historia.

El 15 de septiembre de 2008 será recordado como algo mucho peor que el viernes negro de 1929, el único problema es que aún no somos conscientes de los cambios que se están produciendo en el mundo. No somos conscientes porque el mundo del S. XXI es mucho más complejo, los acontecimientos se desarrollan mucho más rápido y porque hay multitud de dispositivos que son capaces de abstraernos de la realidad en la que vivimos, desde la televisión al Smartphone.

En esta tesitura, donde la respuesta a la crisis ha sido imprimir más dinero – sin que por ello haya aumentado el poder adquisitivo de los ciudadanos – se está consolidando una forma de acceder a la información, de adquirir conocimiento y de intercambiar bienes y servicios que está suponiendo un auténtico cambio de las reglas del juego.

La propia OCDE reconocía en un estudio sobre la economía de la información que el impacto de internet en el aumento las transacciones comerciales era indubitado, destacando, no obstante, que el impacto era verdaderamente profundo era en las transacciones no comerciales donde, además, hay una clara ausencia de uniformidad en el precio de las mismas. Es en este aspecto donde realmente se encuentra el quid de la cuestión.

Llegados a este punto, cabe preguntarse si la resistencia que las administraciones públicas de buena parte de Europa están mostrando a este nuevo fenómeno económico se debe a las posibles repercusiones que el mismo puede suponer  para aquellos servicios públicos que dependen de que los contribuyentes sigan pagando impuestos.

Es cierto que se argumenta con que si los taxistas van a quedarse sin trabajo por culpa de Uber – nadie parece haberse acordado de los empleados de Espasa Calpe – o que las industrias de la música o del cine han sufrido pérdidas inconmensurables por culpa de la piratería, pero querría poner de manifiesto dos cosas:

  1. Que ha sido en la economía de mercado donde los servicios públicos han funcionado mejor gracias a que se ha generado un entorno donde los ciudadanos han llegado a alcanzar un nivel de renta suficiente para que el Estado haya recaudado los impuestos necesarios – aunque esto es discutible – para poder pagar las pensiones, la sanidad o la educación.
  2. Que ese modelo ya no funciona. La pasada de rosca del mismo quedó acreditada con la caída de Lehman. La torpe solución que se ha dado por parte de los dirigentes mundiales no ayudará a que vuelva para quedarse. Solución que lejos de solventar la situación ha determinado que el poder adquisitivo de los ciudadanos se haya visto reducido de una forma sustancial y donde buena parte de los Millenials que ha optado por seguir el camino ortodoxo del S. XX, léase estudiar una carrera y encontrar trabajo, se encuentre en una situación precaria profesional y económicamente hablando.

La humanidad afronta esta etapa de transición confundida y bombardeada por todo tipo de estímulos que por un lado le anclan al S. XX y por otro lado le invitan a evadirse a través de las facilidades que ha traído consigo el S. XXI.

Es frecuente hablar de la transición de la economía de mercado a la economía colaborativa, pero, me gustaría acabar este post invitando a reflexionar sobre el papel que van a tener las personas en esta transición –  deténganse un segundo y piensen en la gran diferencia intergeneracional que existe hoy en día, muy particularmente en Europa –  ya que son ellas y no otras los motores del cambio.

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