Jetson, pioneros del surf impulsado con sus tablas con motor

Dos emprendedores españoles Íñigo Barrón y Ramón Silva son los creadores de las tablas de surf Jetson, que incorporan un motor que ayuda al surfero y con el que quieren impulsar un cambio en este deporte.

EFE/JetsonEFE/Jetson

Tablas de surf en las que un pequeño motor ayuda al deportista a acercarse a la zona de olas, a buscar el lugar correcto desde el que abordarla o a salir de una ola cuando ésta le arrastra. Ésta es la propuesta con la que Íñigo Barrón y Ramón Silva, fundadores de Jetson, quieren cambiar este deporte hacia una nueva categoría: la del surf impulsado o ‘boostersurf’.

“Estamos bajando la barrera para que llegue más gente al mundo del surf. Creo que cambiaremos este mundo y el diez años habrá surf impulsado, igual que hay ‘kitesurf’ o ‘windsurf’”, explica en una entrevista a EFEemprende Barrón, director ejecutivo de la compañía.

Una ayuda al surfero

Tabla 'Wahoo'. EFE/Jetson

Tabla ‘Wahoo’. EFE/Jetson

El mecanismo que utilizan las tablas de Jetson consiste en un pequeño motor que se ubica en la parte posterior de la tabla y permite ayudar al braceo del deportista cuando quiere llegar a una zona del agua. Se controla gracias a unos botones ubicados en la parte superior derecha, aunque también se pueden fabricar a la izquierda para usuarios zurdos.

“Se usa en la remontada, desde que entras en el agua hasta que llegas a la zona donde están las olas. Normalmente lo que más tardas en hacer es remontar, y llegas agotado. Sigues haciendo ejercicio, es solo una ayuda al remado. También se utiliza para el despegue, cuando remas hacia la ola antes de ponerte en pie, que es agotador. El tercer momento es cuando te caes de la tabla, si la ola te arrastra, te ayuda a salir de ella”, detalla Barrón.

Disponen de tres modelos que atienden a diferentes niveles: Wahoo 8’, indicada para la iniciación y el aprendizaje; Haddock 6’8’’ para evolucionar sobre la ola, y Amberjack 6’4’’, para niveles avanzados. Con precios que van desde 1.800 euros, son totalmente personalizables, tienen dos años de garantía y cuentan con servicio técnico propio.

Alianzas y estrategias comerciales

De lo que era apenas una idea, una tabla de surf con un motor incorporado que Silva presentó a Barrón en 2011, se lanzaron a crear una empresa porque vieron, al presentar el proyecto a personas de este ámbito, que tenía “posibilidades”.

“En 2011 comenzamos a desarrollar prototipos con una empresa de ingeniería en Barcelona. Los primeros eran un desastre, pero se aventuraba que aunque fuera complejo había interés. Cada vez que se lo contábamos a alguien del entorno del surf le gustaba”, agrega Barrón.

Tabla 'Haddock'. EFE/Jetson

Tabla ‘Haddock’. EFE/Jetson

Barrón, que es un emprendedor de largo recorrido con cuatro empresas a sus espaldas de distintos sectores, decidió dedicarse a tiempo completo a Jetson desde 2011. Entre las claves que le permitieron evolucionar la compañía fue aliarse con el fabricante español de tablas de surfear Marcos ‘Slash’, que decidió aportar su conocimiento técnico para crear tablas específicas, así como se hizo socio de la compañía.

Tras varias ampliaciones de capital después de la primera aportación de familiares, amigos y varios “locos” del surf, en el verano de 2014 Jetson logró crear un producto que se podía vender, con tablas fabricadas en la sede de Slash en Asturias, y con el motor integrado en Barcelona.

A partir de entonces comenzaron una importante estrategia comercial por las playas españolas, buscando a los surferos a través de las redes sociales y con eventos en los que permitían probar las tablas.

“Nos inventamos un modelo de amigos, embajadores o evangelizadores en cada playa. Ellos tenían su tabla y dejaban probarla a otros surferos, a cambio de un porcentaje por cada tabla pedida o por descuentos en próximas tablas”, explica Barrón.

Con esta experiencia descubrieron que el precio de la tabla –que está en el entorno de los 2.000 euros- no era “una barrera” y que para ellos la clave para vender era estar en lugares donde se pudiera probar el mecanismo, ya fuera en la playa o en escuelas de surf o clubes naúticos. Terminaron el verano vendiendo 25 de estas primeras tablas.

El paso al modelo industrial

“En los foros de inversores están acostumbrados a escuchar gente con ideas en papel. Al llegar con la tabla tuve más éxito”

Tras el verano de 2014, el siguiente paso para la compañía era la industrialización de un modelo hasta entonces muy artesanal. Para eso buscaron financiación en escuelas de negocio y clubes de inversores, a los que Íñigo Barrón se aproximó llevando incluso la propia tabla.

En estos foros están muy acostumbrados a escuchar a gente con ideas en papel. Como llego con la tabla, en principio tengo mucho más éxito. Además, hicimos vídeos con declaraciones de la gente que lo probaba y explicaba la experiencia”, relata Barrón. Con estos apoyos lograron sumar 360.000 euros entre inversores y préstamos, que les han permitido arrancar la producción industrial.

Este verano esperan vender un centenar de tablas, de las cuales ya llevan la mitad, no solo en España, sino en otros países como Perú, El Salvador o Francia. El nombre elegido, Jetson, ya muestra su aspiración hacia el mercado internacional. “Nos llamamos así porque nuestro mercado potencial está fuera de España”, aclaran.

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